Lady Catherine novela romántica s.XIX


Lady Catherine es una novela romántica ambientada en el periodo de regencia de principios del siglo XIX

¿Eres fan de las novelas con amores y sueños imposibles?

Puedes leer aquí los primeros capítulos y si te gusta lo que descubres... darnos una oportunidad comprando la novela.

Mando novela en formato PDF (gratis) a cambio de valoración en Goodread y/o reseña en blog.

No dudes en dejarme tus impresiones y opinión en los comentarios de las entradas o por mensaje privado en
El Buzón de Lady Catherine Rosen.

jueves, 26 de junio de 2014

Capitulo Uno: La Biblioteca. 15 de Marzo de 1812

Aquella mañana me refugié en la biblioteca.

Como cada mañana, de cada día, después de desayunar en mi alcoba, elegir vestido, cepillarme el pelo y que Mary, mi doncella, me realizara un elaborado recogido y me ayudara a vestirme.

No era de mi agrado que una extraña me vistiera como si aún fuera una niña pequeña, pero es que es increíblemente complicado y odioso ponerse uno de esos corsés que están tan de moda. Además Mary parecía la más decente de las dos o tres mil doncellas que madre fue contratando para mí. Tal vez hayan sido algunas menos, estaba casi segura, pero igualmente a mi me parecieron demasiadas. Las doscientas últimas, sin duda, las eché irremediablemente de la habitación en el momento en el que abrieron sus estúpidas bocazas para mencionarme el matrimonio o preguntarme por qué no buscaba un buen partido si era muy bonita y "aún" joven.

Inadmisible.

La biblioteca siempre ha sido mi lugar favorito de la casa. Allí no podía oír como mi madre, con su estridente voz, dedicaba sus mañanas a instruir a mi hermana pequeña Susan en el noble arte de ser una dama.

Como una señorita no debe sentarse cual mendigo pordiosero, sino como una grácil paloma posada en una fina rama.

Como sostener suavemente la taza de porcelana sólo con dos dedos.

Como doblar la servilleta con encanto.

Como soltar la cucharilla sin salpicar el té a tu acompañante.

Como las damas no resoplan quejándose como caballos.

Como una señorita jamás mira con odio a sus mayores.

Como hay que sonreír hasta en los momentos que menos lo deseamos,

porque la sonrisa en nuestra mejor carta de presentación.

Una dama es dócil, una dama siempre, absolutamente siempre, sonríe.

Por ello frecuentemente terminaba presenciando como mi hermana de catorce años acababa completamente desarmada por los nervios y desesperada, vibrando de ira e impotencia, siempre concluyendo en caer alguna pieza del juego de té que resbalaba de sus temblorosas manos y terminaba por los suelos.

Las doncellas, con sus ridículos grititos apurados, se apresuraban a recoger y limpiar el desastre. Mi madre, entonces claramente enfadada, gritaba a los cuatro vientos qué había hecho para merecer hijas así de torpes y poco femeninas, que seríamos solteronas, un lastre para la familia y una carga para Charles, nuestro hermano mayor.

Entonces él siempre acababa entrando en la sala a esas alturas, como invocado al oír su propio nombre para consolar a la pobre Susan, como había hecho conmigo cuando nuestra madre me instruía a mí, diciéndole que seguro al día siguiente todo le saldría mejor, que hasta los dieciséis años tiene tiempo de aprender y que será la dama más fina y delicada de todo Londres. Ella le sonreía con los ojos llenos de lágrimas, esperanzada por sus bien intencionadas palabras... Y era en ese momento cuando mi madre se compadecía, sólo un poco, de su hija pequeña y decidía terminar con sus nefastas clases de dama de buena cuna:

—¡Ves querida! No es tan difícil sonreír. Por algo se empieza. Puedes irte a jugar ya, necesito calmar mis nervios.



Cada mañana era igual a la anterior y por ello, desde que la educación de Susan para ser una señorita decente agriaba las mañanas familiares, decidí desayunar sola en mi habitación y después correr a refugiarme, en total secreto, en mi amada biblioteca para leer Hamlet o alguna otra tragedia. Y aquel día, una vez más, entré en la biblioteca con la esperanza de huir de un claro ejemplo de infierno y me encontré con otro de peor índole... el territorio estaba invadido por un individuo indeseable.

—Buenos días, Catherine.

—Señorita Rosen, milord. Llevo años corrigiéndolo —No podía soportar al insufrible amigo de Charles: Lord James Hamilton, actual Duque de Wellington. Detalle que lo hacía aún más insoportablemente engreído y pretencioso.

—Entonces deberías dejar de repetirlo cada día, ¿no te parece? Has comprobado de primera mano que ciertamente es imposible corregir mi horrible falta de decoro contigo —Me contestó con una pequeña sonrisa dibujándose en la comisura de sus labios mientras parecía leer algún libro, seguramente sustraído de mis estanterías.

—¿Usted no tiene casa señor? Mire donde mire y sea la hora que sea siempre le encuentro invadiendo esta propiedad —Cuanto odiaba su apariencia tranquila y casi divertida con mi evidente malestar.

—¿Quién está siendo grosera ahora? Soy un invitado de Lord Rosen, el propietario de este palacete. Estoy en mi derecho de estar tranquilamente aquí, leyendo a Shakespeare mientras lo espero.

Entonces descubrí que libro estaba "leyendo".

—¡Ese libro es mío! ¿Cómo se atreve? —Había cientos de libros en la biblioteca y eligió justamente la que hasta ahora estaba siendo mi lectura, mi Hamlet.

No alzó la vista de las páginas, no movió un músculo y ni tan siquiera pestañeó mientras hacía como el que estaba sumergido en una interesante lectura; pero estaba decidida a no marcharme de allí sin mi libro. Me planté frente a él y alargué el brazo solicitando mi ejemplar. Pero Dios sabe que era un hombre obstinado y tuvo la osadía de contestar:

—No pone tu nombre por ningún lado.

Fue el colmo.

—Pues me aseguraré de que a partir de ahora lo ponga bien claro —Alcancé mi libro y lo arranqué de sus garras. Rodeé el gran escritorio de caoba de Charles y me dispuse a escribir con letra clara mi nombre en la primera página de la obra Shakesperiana.

Por el rabillo del ojo sentí un movimiento. En ese momento descubrí a Charles observándonos desde la puerta, aunque no dijo nada supe que me reprendería en un futuro cercano por no ser buena anfitriona con sus amistades, sobre todo con su mejor amigo.

—¿Sabes que para ser tan cursi tu comportamiento es del todo inadecuado?

—¿Sabe usted, milord, que todo el mundo tiene un límite y que me gustaría vivir aunque sea un sólo día de mi triste vida sin ver su rostro? —Charles se puso más serio si cabía posibilidad.

—¡Grosera! —susurró Lord Hamilton con una amplia sonrisa burlona mientras se apoyaba con ambas manos sobre el escritorio con sus ojos clavados en mí. Él no sabía que mi hermano acechaba por su espalda escuchando la conversación y viendo como sobrepasaba la frontera de la buena educación.

—¿Me insultáis en mi propia casa?

—Eso James, ¿La insultas en su propia casa?

Su expresión pareció cambiar por un instante a sorpresa, pero se recompuso inmediatamente sin apartar su fija mirada desafiante de mí.

—Me ha invitado a marcharme, Charles.

—Como cada día —Mi hermano bordeó el escritorio para ocupar su lugar presidiendo la estancia. Yo le cedí con gusto el asiento. Charles solía darme la razón frente a su incorrecto amigo con mucha frecuencia, pero la mayoría de las veces se mantenía neutral—. ¿No os cansáis de discutir?

—Es mi pasatiempo favorito.

Fue la respuesta de Wellington junto con una amplia sonrisa en la que me mostró todos y cada uno de sus perfectos dientes blancos de señorito rico. Me sentí indignada y me dispuse a contestarle un nuevo insulto más hiriente, pero Charles lo notó en mi semblante y me ordenó salir de allí inmediatamente, cortando de raíz mis oscuras intenciones. No me pude reprimir:

—¡Pero Charles! Sabes que la biblioteca es mi refugio por las mañanas.

—Necesito tratar asuntos con James. Sal al jardín, hace un día maravilloso de primavera. Te sentará bien que te dé un poco el sol, estás muy pálida. Ni siquiera levantó la vista de los documentos y cartas que ojeaba. Salí de aquella habitación en silencio y sin mirar atrás, porque sabía perfectamente de la clase de satisfacción que Lord Wellington estaba disfrutando. Él había ganado la batalla... por esta vez.



...



11 comentarios:

  1. Hola, he encontrado este blog por casualidad en una comunidad del google+, he comenzado a leer... Y para ser el primer capítulo me ha gustado. Ya veremos los próximos.
    Al amigo de Charles le gusta Lady Catherine? Ya lo averiguare en los próximos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por quedarte por aquí, leer y comentar.
      Espero que te guste la historia de Lady Catherine cada capítulo un poquito más.
      Un beso :)

      Eliminar
  2. Guapaaa!! Me ha gustado mucho este capítulo ^^ Se nota el carácter ^^ Un besoooo

    ResponderEliminar
  3. Qué precioso el diseño del sitio, y el capítulo me ha dejado con ganas de leer más ♥ Adoro las novelas de época, además me encanta Jane Austen. Me quedo a seguir el blog, pronto volveré a seguir leyendo. ¡Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues aquí tienes tu casa, encantada de tenerte entre nosotros.

      Estoy deseando leer tu opinión del resto de capítulos :)

      Eliminar
  4. hola!!! nos seguimos?? yo ya te sigo ;)
    http://lecturalimonada.blogspot.com.es/
    Saludos!!

    ResponderEliminar
  5. Vale, no sé si te llegó mi anterior comentario, pero igualmente comento porque me sabe mal no verme después de lo que escribí >.<

    Me gusta mucho el comienzo de esta novela, entre otras cosas por la época en la que está basada y porque me recuerda mucho a las novelas de Jane Austen que he leído (aunque eso no quiere decir que sean copias, ¿eh?). Eso sí, he visto que tienes ciertos "problemas" con los tiempos verbales. O eso, o no entendí bien la forma de narrar este primer capítulo jeje. Por cierto, como consejo te diría que en la primera oración cambiaras "Esta mañana..." por "Esa mañana", ya que después va un verbo en pasado. A no ser, claro, que Catherine (que es quien narra su historia) lo esté narrando en algún punto situado en ese mismo día, entonces no me quejo jajaja. De todas formas, me ha gustado mucho este capítulo y me quedaré por aquí para seguir leyendo siempre que pueda :)

    ¡Saludos! (Nueva lectora a la vista jeje) <3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por leer y por tus consejos.

      Catherine es quien narra la historia en casi todos los capítulos a modo de "diario"... cada capítulo está fechado en el día que aconteció cada cosa que ella nos quiere contar y aunque casi siempre habla en pasado, se refiere a un pasado reciente. Como si lo contara cada noche al terminar su jornada o algo así.

      Aun así, tengo pensado en corregir y editar toda la novela para crear un ebook con esta historia. Me fijaré bien en los tiempos verbales y seguiré tu consejo. Muchas Gracias.
      n___n

      Eliminar
  6. Hola, he encontrado tu blog por casualidad en Google+ y me he puesto a leer tu historia, que por ahora me gusta. ¡Que tengas un lindo día! Lo comparto :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas Gracias! Espero que el resto te guste incluso más que este comienzo

      Un beso

      Eliminar

Gracias por leer "Lady Catherine"

Comparte tus ideas y pensamientos sobre la serie, los personajes, la época, lo que quieras... el blog y sus habitantes te lo agradecen de corazón.