Lady Catherine novela romántica s.XIX


Lady Catherine es una novela romántica ambientada en el periodo de regencia de principios del siglo XIX

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El Buzón de Lady Catherine Rosen.

domingo, 29 de junio de 2014

Capítulo Cuatro: El coche de Caballos. 2 de Abril de 1812

Llegó el momento de marcharnos y todos nos despedimos, pero no por mucho tiempo pues habíamos quedado en tomar el té aquella misma tarde en nuestra casa ya que George y Marianne querían ir a saludar a mi madre y mi hermana pequeña Susan.

El coche de caballos estaba listo para partir y Charles se despedía de la señorita Jane haciendo hincapié de lo feliz que se sentía de haberla conocido, que por supuesto era más que bienvenida en nuestra casa y un puñado de cosas más que, aburrida de escucharlo, dejé de prestar atención.

Me giré para decirles adiós a todos una vez más y al volverme de nuevo a la brillante cabina del coche de caballos negro de mi familia, me topé con Wellington y su mano ofrecida hacia mí para ayudarme a subir.

— Catherine.

— Milord.

— Me temo que voy a darle buenas noticias —No pronuncié ni una sola palabras en el momento que nuestras manos se unieron y Wellington me observó callado con una mirada gris que en ese momento me pareció muy triste—. No voy a acudir a tomar el té esta tarde en su casa —sentenció.

— ¿Por qué?

Sentí mi voz estrangulada como si sólo pudiera salir de mi garganta un leve susurro. Me subí al coche con su ayuda y me acomodé en el asiento sin que él me soltase de la mano en todo ese tiempo. No añadió respuesta a mi pregunta, se limitó a dar un leve beso sobre mi guante azul cobalto.

— Espero que la tarde sea mucho más agradable para usted de lo que ha resultado ser la mañana.

Dió un portazo dejándome sola en el interior de la pequeña cabina, extrañada por aquellas palabras. Unos instantes después Charles subía por el otro lado a ocupar su lugar frente a mí en el coche de caballos. Golpeó el techo con su bastón y nuestro cochero emprendió el camino de regreso a casa.



— No me gusta.

— ¿Qué es lo que no te gusta hermano? —Intenté disimular mirando por la ventanilla más cercana, pero la pequeña punzada de culpa había regresado.

— TU COMPORTAMIENTO.

Mi hermano me estaba gritando, debía de estar muy irritado pues él nunca solía alzarme el tono de voz. Giré la vista para enfrentar con valor su furiosa mirada, que en esos instantes era del color de la mar revuelta.

— Lo siento Charles. Me di cuenta que lo estropeé todo con mi comportamiento. Incluso desaparecí un rato para calmar el ambiente.

— Nuestra madre te abofetearía si hubiera presenciado tu falta de educación, da gracias a que no frecuenta eventos sociales fuera de casa desde que enviudó —Sus palabras fueron duras pero su tono se había calmado bastante con mi disculpa—. Con frecuencia permito vuestras discusiones porque nos conocemos desde niños y en parte lo tomo a broma, pero no pienses ni por un segundo que consentiré que arruines tu reputación comportándote de esa forma tan vulgar.

— No sabía que él estaba allí.

— El problema no es él, Catherine. El problema eres tú —La aclaración me dejó sin aliento—. No puedes ir despotricando y despreciando a la gente sin motivos, mucho menos a un duque. Y no es escusa el que estemos entre amigos —Nunca había visto a mi hermano así de molesto conmigo—. No quiero oírte hablar mal de nadie nunca más y mucho menos en lugares públicos —Suspiró meditando sus próximas palabras—. La única que se perjudica con ello eres tú misma.

— No volverá a ocurrir, Charles. Te lo prometo —Me sentía muy avergonzada pues en mi vida había escuchado a mi hermano tan decepcionado.

— Eso espero. Ya he hablado con él y también evitará que vuelva a ocurrir este tipo de situaciones.

— ¿Por eso es que no va a venir esta tarde a tomar el té? —Creí que Charles estaba informado de ese detalle, pero enseguida descubrí que no.

— ¿James te ha confirmado eso? —El tono de mi hermano volvió a endurecerse.

— Sí, antes cuando se despidió.

— ¿Acaso no ves lo que estás provocando? —La culpabilidad no era ya una ligera presencia en mi interior... estaba claro que Wellington no acudiría a la cita de esa tarde para no tener que compartir espacio físico conmigo. Estaba separándole de sus amistades, en donde estaba incluido Charles.

Mi hermano debió descubrir mi sorpresa y disgusto al comprender lo que estaba pasando y finalizó la reprimenda:

— Aun te comportas como una niña, Cath. Sin tener en cuenta las consecuencias de tus actos o tus estúpidas palabras. Tienes que demostrar que has crecido y que ya te has convertido en una mujer—Asentí con la cabeza intentando contener una lágrima que amenazaba con precipitarse de las lagunas que eran mis ojos—. Espero ver pronto a esa mujer y poder sentirme orgulloso de ella, hermana.





...



1 comentario:

  1. Holaaa!!! Ya tenía ganas de volver a la historia, la he tenido estos días en mente xD Pero no tuve tiempo hasta ahora :(
    Me encanta :) Charles me recuerda a Natael xD aunque con menos carácter. Tus personajes tienen mucha fuerza ^^ Sigo un poco más ^^ Un besooo

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